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EL SEÑOR DE LAS CASAS

 

"La razón de la existencia de la economía es el servicio a la sociedad ".

No cabe duda que cada moneda que nos llega al bolsillo tiene su origen en algún servicio real que le hemos prestado a nuestros semejantes, y definitivamente cuando es mayor y mejor, más monedas son las que recibimos.

También estoy convencido que nadie puede ganar dinero, simplemente por el gusto de ganarlo, sino más bien por la dedicación y pasión por su profesión.

Lo anterior me viene a la mente porque me he encontrado con una colección de casos contrarios que a continuación describo, y que vale la pena tenerlos bien identificados pues son la antítesis de lo que a mi juicio debe de ser esta profesión, y cualquier otra.

El primero sucedió cuando le llamé a una colega para pedirle informes de una propiedad que me interesaba para un cliente, y su secretaria tajantemente me informó que NO compartían comisión en esa propiedad.

El segundo ejemplo que está ligado al anterior es cuando a la misma colega la busco telefónicamente para hablar con ella personalmente, y me ofrece enviarme las llaves el mismo día, y dichas llaves nunca me llegaron a ninguna hora.

Otro ejemplo fue, cuando hablando con una persona que le llama mucho la atención esta profesión inmobiliaria, me comentó que quería dedicarse a ella, pues aunque él es un profesional muy exitoso en otra rama, me dijo que lo único con lo que estaba "casado" era con el dinero, y no le importaba dejar lo que el hacía muy bien hecho, con tal de ganar más.

Otro caso fue el de un colega al que le pregunté cuantas exclusivas tenía y me dijo que sólo 3 porque no podía ni quería atender más. Me pareció que el mismo limitaba su servicio a la sociedad.

Otro asunto es acerca de una empresa muy grande y reconocida, que cuando hablamos hay que pasar por 3 secretarias, y dos ejecutivos para que le den a uno los informes del inmueble, y si acaso resulta que logras dicho contacto y quieres ver la propiedad, el vía crucis que necesitas recorrer para que te den la cita o para que te presten las llaves es inimaginable. Lo triste es que los dueños lo saben y no lo pueden corregir, por ser tan grande la empresa, porque cuando les llamas personalmente es cuando logras resolver la cita, o la entrega de las llaves.

Uno de los ejemplos más graves, es una empresa muy reconocida en el sur de la Ciudad de México, la cual en las dos únicas ocasiones cuando hemos intentado hacer alguna operación compartida, fuimos víctima de sus piratajes, pues su estilo es hablar con el dueño de la propiedad de la cual nosotros tenemos la exclusiva, y preguntarle la fecha de vencimiento de nuestro contrato, y ofrecerle que le llevará varios clientes al día siguiente de que se nos termine dicho contrato, y de ese modo le firmen a ella para que así se pueda ganar el 100% de la comisión.

La primera vez yo no conocía su estilo y lo logró, y la segunda vez aunque ella habló con el dueño, no calculó que dicho propietario era mi amigo y lealmente él me platicó el intento fallido que había hecho, y la compradora aunque ya la habíamos registrado antes que esa empresa, lograron envolverla para que la operación se hiciera a través de ella, y de ese modo cobrar el 50% de la comisión.

Me resigné a cerrar la operación con esta "empresa", por el simple y muy sencillo objetivo que nunca perdemos, el cual es vender la propiedad que nos han encomendado... pero si por gusto hubiera sido, me hubiera esperado a otro cliente, ó a otro colega.

No sigo dando más ejemplos de éstos pues hay muchos aunque son los menos, pero del mismo modo deseo subrayar un ejemplo sumamente positivo y digno de ser asimilado por todo nuestro gremio.

Para uno de nuestros clientes que necesitaba una casa con uso de suelo de oficinas, tuvimos que recorrer colegas de todo tipo, sin embargo nos encontramos en el camino con un inmueble que por su descripción nos pareció que calificaba para las necesidades del comprador al que estábamos atendiendo.

Esta casa la tenía una oficina denominada "Invercasa", que pertenece a una cadena de franquicias, pero que paradójicamente muchas de ellas funcionan al contrario de ésta oficina.

Desde un principio la atención fue excelente, y no exageraría en decir que tuvimos que visitar el inmueble más de 5 veces antes de que el comprador soltara un centavo, a lo que en mi opinión muchas empresas se habrían desesperado y nos hubieran mandado a "volar".

La comprensión de la ejecutiva hacia esta operación fue 100% profesional y dedicada, y me merece un público reconocimiento pues sin tan sólo el resto de estas franquicias se desenvolvieran como lo hizo ella, podríamos disfrutar mucho más nuestra profesión.

Felicidades a Ana de Martínez Rivas de Invercasa, y a su gerente Eduardo Fernández.

Es un auténtico placer realizar operaciones compartidas con Corredores Inmobiliarios que VIVEN SU PROFESIÓN Y LA DISFRUTAN, aún a pesar de que no ganan lo que un corredor independiente.

Innumerables veces he comentado que las operaciones compartidas son la verdadera esencia y razón de la existencia de nuestra profesión, y por favor colega... que no te quepa la menor duda, pues si aún la tienes, de plano te invito a platicarlo con tu servidor.

Es de la operación compartida de donde nace y vive EL CORRETAJE INMOBILIARIO, razón por la cual el público consumidor de servicios inmobiliarios nos busca y nos contrata.

Y tratando de llegar a una conclusión de la editorial de hoy, deseo compartir una experiencia francamente inolvidable y que ojalá algún día les pueda suceder a todos y cada uno de mis colegas.

Para enmarcar esta vivencia me gustaría profundizar el problema de identidad el cual es quizás unos de los temas que más nos preocupan, pues tal parece que aún no logramos el reconocimiento de la sociedad como es el caso de Estados Unidos o Canadá, donde todo mundo sabe que es un REALTOR, y aquí todavía no damos con el nombre que nos habrá de identificar como servidores, a la sociedad consumidora de servicios inmobiliarios.

Estamos buscando si llamarnos, Profesionales Inmobiliarios como en A.M.P.I. o Corredores Inmobiliarios, o Asesores Inmobiliarios, o quien sabe cuantas otras denominaciones más nos vengan a la mente.

En la profesión del corretaje inmobiliario sólo se necesita haber comprado la idea de hacer operaciones compartidas y atender por igual a la mayor cantidad de propietarios que razonablemente podamos servir, y del mismo modo a compradores que les mostremos la mayor cantidad de alternativas de inmuebles que califiquen para sus necesidades.

Así fue como una vez recibí el mejor título que jamás me habría podido imaginar que alguien me diera, pues a una familia que le había presentado una muy buena colección de alternativas para su futuro hogar, sucedió que al llegar a su casa para recoger una oferta para una de ellas, me abrió su hijo de 6 años de edad, quien ha acompañado a sus papás a ver dichas propiedades, y le grito a su mamá:

Mamaaaa!!! Ya llegó EL SEÑOR DE LAS CASAS!!!

Gracias a este niño ahora me siento más tranquilo y sin tanta apuración de buscar un título que me identifique frente a la sociedad.

Claudio Márquez Passy

 

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